Relaciones Sociales

RELACIONES SOCIALES

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Amistades

T

odo el mundo sabe que tener amigos es algo bueno; tener una persona al lado con la que compartir los problemas y poder desahogarse, así como confiar y contar con ella es algo bueno, entonces, ¿Por qué a veces las amistades con otras personas nos traen tantos quebraderos de cabeza? Muchas veces mantenemos a personas a nuestro lado que no nos convienen, y lo sabemos. Les perdonamos y disculpamos porque eran antiguos amigos, porque no sabemos como retirarlos, porque nos da vergüenza, etc. El problema es que sabemos que en el largo plazo nos terminan produciendo malestar y no hacemos nada por apartarlos.

Es normal sentir que será difícil retirarnos de esas amistades molestas que tenemos en nuestra vida, pero es importante también que nos demos cuenta de lo que nos puede llegar a producir el tener al lado a una persona que no nos beneficia. No debemos darnos a los demás hasta el punto en que nos hace mal a nosotros mismos.

Falsas Amistades

S

uele ser fácil identificar a estas “falsas” amistades, porque entre otras cosas puede pasar que: nos produzcan problemas con otras amistades o familiares; nos cueste mucho iniciar una conversación con ellos porque nos producen malestar, baja autoestima o ansiedad; nos demandan demasiado tiempo y esfuerzo; me siento agobiado y asfixiado por lo que nos exigen; etc.

Ser un buen amigo nunca debería estar enfrentado con el hecho de sentir malestar o molestias con uno mismo. Nuestra primera obligación es para con nosotros mismos, nuestra salud debería ser lo más importante, por eso, es importante identificar todas estas señales y prestarles la importancia que se merecen, ya que de no hacerlo, a largo plazo, podrían comenzar a producir en su mínima expresión, malestar y molestias; en el peor de los casos, ansiedad y estrés.

Amigo idealizado

O

bviamente si a día de hoy es un amigo, no será porque todo lo que me produzca sea malo; seguramente puedas enumerar mil momentos y situaciones en donde no solo te ha ayudado o te lo has pasado bien, sino que podrías llegar a decir que ha sido un buen amigo.

Lo que ocurre es que deberíamos hacer el cálculo teniendo en cuenta lo que nos produce en la actualidad. Muchas veces queremos creer que el amigo que tenemos en el recuerdo es el que tenemos delante en la actualidad, pero desgraciadamente puede que no sea así, y si eso ocurre, deberíamos tomar cartas en el asunto.

Claves para superarlo

R

espetarnos

De las cosas más importantes que tendría que haber en nuestra vida, pero en este caso, aún más importante, ya que muchas veces ponemos los intereses de los demás por encima de los nuestros, y en el peor de los casos, tendrían que estar al mismo nivel. Debemos creernos que lo que nosotros pensamos es igual de importante que lo que piensan los demás.

L

ímites

Muchas veces los problemas con las amistades se solucionarían si se pusiera en marcha esta estrategia. La gente de manera general no hace las cosas porque quiera fastidiar, si no que lo hace porque ha cogido ciertos hábitos; si nosotros fuésemos capaces de poner límites, muchos de nuestros problemas se solucionarían y podríamos disfrutar de esa amistad como debería ser.

T

iempo

A veces sólo es necesario un poco de espacio y tiempo para volver a encontrarnos con esas personas que parecían que antes odiábamos. Puede que esas personas se hayan convertido en una amistad asfixiante sin haberse dado cuenta siquiera; el alejarnos por un tiempo y ver las cosas con perspectiva, seguro que nos ayuda a tomar una buena decisión, sea la que sea.

Y si todo esto falla, ¿Qué hago?

E

sta pregunta es importante que seamos sinceros con nosotros mismos al contestarla, porque conecta con todo lo que se ha visto a lo largo de esta página. Si he intentado llevar a cabo todas estas estrategias y he intentado “salvar” a esa persona, pero aún así noto que mis amistades me agobian y preocupan, puede que esté ante una amistad tóxica y deba hacer algo al respecto.

Sabemos que llevar a cabo una ruptura de manera general, es algo muy difícil, si encima implica a personas por las que siento cierto cariño y cercanía, la ecuación se complica más allá de lo que nadie se podía haber imaginado; debemos estar comprometidos con nuestro bienestar, y si sentimos que no podemos llevar a cabo por nosotros mismos lo que es mejor para nosotros, puede que haya llegado el momento por el cual debamos recurrir a un profesional que nos ayude y oriente para hacerlo de la mejor manera posible, sin que nos duela a nosotros ni a esa persona.

Tranquilos, tiene solución

N

osotros creemos que no todo el mundo necesita ir al psicólogo; una persona puede ser capaz de solucionar los problemas que la vida le presenta, pero también es importante ser sincero con nosotros mismos y comprender que si hemos intentado solucionar las cosas intentando introducir cambios e intentando llevarlos a cabo, pero aún así no hemos podido lograrlo o no hemos sabido cómo hacerlo, tal vez sea el momento de pedir ayuda externa.

Entendemos que para algunas personas acudir al psicólogo es un evento novedoso y que puede generar cierta incertidumbre, pero es importante comprender que el psicólogo no es si no una persona objetiva que no nos va a juzgar, si no que va a ayudarnos con herramientas y estrategias para superar esta crisis e incluso salir fortalecido de ella.

Por último, si estás aquí es porque crees que hay esperanza y nosotros estamos dispuestos a trabajar para que así sea. Déjanos ayudarte.

Dejanos ayudarte:

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Amistades

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odo el mundo sabe que tener amigos es algo bueno; tener una persona al lado con la que compartir los problemas y poder desahogarse, así como confiar y contar con ella es algo bueno, entonces, ¿Por qué a veces las amistades con otras personas nos traen tantos quebraderos de cabeza? Muchas veces mantenemos a personas a nuestro lado que no nos convienen, y lo sabemos. Les perdonamos y disculpamos porque eran antiguos amigos, porque no sabemos como retirarlos, porque nos da vergüenza, etc. El problema es que sabemos que en el largo plazo nos terminan produciendo malestar y no hacemos nada por apartarlos.

Es normal sentir que será difícil retirarnos de esas amistades molestas que tenemos en nuestra vida, pero es importante también que nos demos cuenta de lo que nos puede llegar a producir el tener al lado a una persona que no nos beneficia. No debemos darnos a los demás hasta el punto en que nos hace mal a nosotros mismos.

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Falsas Amistades

S

uele ser fácil identificar a estas “falsas” amistades, porque entre otras cosas puede pasar que: nos produzcan problemas con otras amistades o familiares; nos cueste mucho iniciar una conversación con ellos porque nos producen malestar, baja autoestima o ansiedad; nos demandan demasiado tiempo y esfuerzo; me siento agobiado y asfixiado por lo que nos exigen; etc.

Ser un buen amigo nunca debería estar enfrentado con el hecho de sentir malestar o molestias con uno mismo. Nuestra primera obligación es para con nosotros mismos, nuestra salud debería ser lo más importante, por eso, es importante identificar todas estas señales y prestarles la importancia que se merecen, ya que de no hacerlo, a largo plazo, podrían comenzar a producir en su mínima expresión, malestar y molestias; en el peor de los casos, ansiedad y estrés.

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Amigo idealizado

O

bviamente si a día de hoy es un amigo, no será porque todo lo que me produzca sea malo; seguramente puedas enumerar mil momentos y situaciones en donde no solo te ha ayudado o te lo has pasado bien, sino que podrías llegar a decir que ha sido un buen amigo.

Lo que ocurre es que deberíamos hacer el cálculo teniendo en cuenta lo que nos produce en la actualidad. Muchas veces queremos creer que el amigo que tenemos en el recuerdo es el que tenemos delante en la actualidad, pero desgraciadamente puede que no sea así, y si eso ocurre, deberíamos tomar cartas en el asunto.

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Claves para superarlo

R

espetarnos

De las cosas más importantes que tendría que haber en nuestra vida, pero en este caso, aún más importante, ya que muchas veces ponemos los intereses de los demás por encima de los nuestros, y en el peor de los casos, tendrían que estar al mismo nivel. Debemos creernos que lo que nosotros pensamos es igual de importante que lo que piensan los demás.

L

ímites

Muchas veces los problemas con las amistades se solucionarían si se pusiera en marcha esta estrategia. La gente de manera general no hace las cosas porque quiera fastidiar, si no que lo hace porque ha cogido ciertos hábitos; si nosotros fuésemos capaces de poner límites, muchos de nuestros problemas se solucionarían y podríamos disfrutar de esa amistad como debería ser.

T

iempo

A veces sólo es necesario un poco de espacio y tiempo para volver a encontrarnos con esas personas que parecían que antes odiábamos. Puede que esas personas se hayan convertido en una amistad asfixiante sin haberse dado cuenta siquiera; el alejarnos por un tiempo y ver las cosas con perspectiva, seguro que nos ayuda a tomar una buena decisión, sea la que sea.

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Y si todo esto falla, ¿Qué hago?

E

sta pregunta es importante que seamos sinceros con nosotros mismos al contestarla, porque conecta con todo lo que se ha visto a lo largo de esta página. Si he intentado llevar a cabo todas estas estrategias y he intentado “salvar” a esa persona, pero aún así noto que mis amistades me agobian y preocupan, puede que esté ante una amistad tóxica y deba hacer algo al respecto.

Sabemos que llevar a cabo una ruptura de manera general, es algo muy difícil, si encima implica a personas por las que siento cierto cariño y cercanía, la ecuación se complica más allá de lo que nadie se podía haber imaginado; debemos estar comprometidos con nuestro bienestar, y si sentimos que no podemos llevar a cabo por nosotros mismos lo que es mejor para nosotros, puede que haya llegado el momento por el cual debamos recurrir a un profesional que nos ayude y oriente para hacerlo de la mejor manera posible, sin que nos duela a nosotros ni a esa persona.

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Tranquilos, tiene solución

N

osotros creemos que no todo el mundo necesita ir al psicólogo; una persona puede ser capaz de solucionar los problemas que la vida le presenta, pero también es importante ser sincero con nosotros mismos y comprender que si hemos intentado solucionar las cosas intentando introducir cambios e intentando llevarlos a cabo, pero aún así no hemos podido lograrlo o no hemos sabido cómo hacerlo, tal vez sea el momento de pedir ayuda externa.

Entendemos que para algunas personas acudir al psicólogo es un evento novedoso y que puede generar cierta incertidumbre, pero es importante comprender que el psicólogo no es si no una persona objetiva que no nos va a juzgar, si no que va a ayudarnos con herramientas y estrategias para superar esta crisis e incluso salir fortalecido de ella.

Por último, si estás aquí es porque crees que hay esperanza y nosotros estamos dispuestos a trabajar para que así sea. Déjanos ayudarte.

Dejanos ayudarte: